El origen de la catrina
Durante el siglo XIX en México se vivieron momentos intensos en cuestiones políticas, gracias a esto los grabadores, ilustradores y caricaturistas mexicanos de esa época tomaron los conflictos del país. Con diferentes caricaturas de crítica social a las clases altas y a la miseria que se vivía en el país, pero sus dibujos tenían una característica especial: todas eran calaveras vestidas con ropa elegante, en fiestas; incluso a la gente del pueblo y clases bajas las representaba así, se hicieron famoso además dentro del arte popular por sus dibujos de “calacas”; las calacas o calaveras donde era ilustrada la vida de aquel entonces.
Sería hasta 1947 cuando Diego Rivera le diera el atuendo que hoy todos conocemos, con el icónico sombrero de plumas, convirtiéndola así en La Catrina, como sinónimo de “Catrín”, que se definía como hombre elegante y bien vestido. Rivera la presentó en su mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”.
En la actualidad la figura de La Catrina es la imagen más representativa del Día de Muertos, retomó tanta importancia que hoy en día es uno de los disfraces más utilizados y dejó de ser el simple dibujo de una calavera, para traspasar los límites del papel y ser parte de la cultura mexicana de una manera viva, así una vez más el mexicano se acerca a la muerte y la hace parte de su vida, juega y se divierte con ella.
Esta figura
es la que ha retomado fuerza en los últimos años, pues ha dejado de ser un
simple dibujo, para ser adoptado por todos como disfraz, casi como la imagen
oficial de Día de Muertos y una forma bella de representar a la muerte.
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